Entre ayer y anteayer degusté "La transmigración de los cuerpos", de Yuri Herrera. Y esa fue la forma de descubrir a un gran escritor, actualísimo y que me ha despertado hambre de sus otros libros (aún pocos, démosle tiempo). Muy bueno, sencillo, original, sin pretensiones estratosféricas, pero es así muy grande lo que consigue. ¡No pude acostarme ayer hasta terminarlo!
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jueves, 5 de junio de 2014
sábado, 4 de mayo de 2013
Un fragmento de Un Fragmento de Vida
Estaban casi dormidos, cuando Mary dijo, de pronto:
- ¿No te parece raro, Edward? Anoche tú me dijiste unas cosas tan bonitas, y yo hoy en cambio te he contado las tristes aventuras de ese pobre viejo.
- No sé -contestó Edward como entre sueños-. En los muros de la iglesia grande del cerro vi toda clase de monstruos con extrañas muecas, tallados en la piedra.
Arthur Machen. 'Un fragmento de vida'.
- ¿No te parece raro, Edward? Anoche tú me dijiste unas cosas tan bonitas, y yo hoy en cambio te he contado las tristes aventuras de ese pobre viejo.
- No sé -contestó Edward como entre sueños-. En los muros de la iglesia grande del cerro vi toda clase de monstruos con extrañas muecas, tallados en la piedra.
Arthur Machen. 'Un fragmento de vida'.
martes, 23 de abril de 2013
La Imaginación de Patrick Harpur
Cuando era un niño me ponía muy contento cuando mis padres compraban un nuevo electrodoméstico (televisión, frigorífico, etc.): tenía a mi disposición (compartida con mi hermano) una enorme caja de cartón vacía, en la que cabía entero, o casi. Los días que duraba sin romperse (pocos, por desgracia) eran una epopeya gigantesca, donde la caja era mil cosas (cien tipos de barco, cien tipos de castillo, cien tipos de vehículo, cien naves espaciales...). Bendita imaginación. Cuando uno es niño, la imaginación y la fantasía parecen indivisibles, a mi parecer. Cuando uno crece, se van diferenciando.
Estos días estoy disfrutando de forma parecida a la descrita con el libro de Patrick Harpur 'El fuego secreto de los filósofos', editorial Atalanta (claro). Es una historia de la imaginación, y está diferenciada aquí de la mera fantasía. Para entender la diferencia, disfrutar como un enano en una caja grande, y para muchas cosas más, mejor leerlo. Como casi siempre, no es que suscriba todo lo que dice ahí, porque discrepancias hay, pero... en serio, qué más da.
Estaba yo pensando si comprarme su anterior obra 'Realiad daimónica', también en Atalanta; cuando veo que esta misma preciosista editorial ha publicado un nuevo libro suyo: 'La tradición oculta del alma'. Así que ya no sé si leer el anterior o el siguiente al que tengo, que ya estoy acabando. ¿Al pasado o al futuro? Qué curioso, como pensaría quien lo haya leído.
Me encanta su reivindicación de los Románticos, cómo sabe presentarlos con toda dignidad y sin distorsionar el trasfondo base que compartían.
Estos días estoy disfrutando de forma parecida a la descrita con el libro de Patrick Harpur 'El fuego secreto de los filósofos', editorial Atalanta (claro). Es una historia de la imaginación, y está diferenciada aquí de la mera fantasía. Para entender la diferencia, disfrutar como un enano en una caja grande, y para muchas cosas más, mejor leerlo. Como casi siempre, no es que suscriba todo lo que dice ahí, porque discrepancias hay, pero... en serio, qué más da.
Estaba yo pensando si comprarme su anterior obra 'Realiad daimónica', también en Atalanta; cuando veo que esta misma preciosista editorial ha publicado un nuevo libro suyo: 'La tradición oculta del alma'. Así que ya no sé si leer el anterior o el siguiente al que tengo, que ya estoy acabando. ¿Al pasado o al futuro? Qué curioso, como pensaría quien lo haya leído.
Me encanta su reivindicación de los Románticos, cómo sabe presentarlos con toda dignidad y sin distorsionar el trasfondo base que compartían.
jueves, 17 de enero de 2013
Ni idea
Escribo poco últimamente. Muchos quehaceres, tengo excusa. Pero mi intención era ser constante, en un ejercicio de voluntad. Recupero la intención, y quiero que dure.
No tenemos ni idea del mundo en el que vivimos, y lo peor es que todos decimos que sí a esta afirmación, pero en el fondo creemos conocer el mundo. Algo así como que estamos seguros de conocer la realidad que subyace y sólo asumimos que nos faltan datos sobre hechos concretos. Pero eso no es así.
Ni idea, no tenemos ni idea.
Un ejemplo. Pretendemos saber cómo funcionan las cosas, en términos mecanicistas simples y relaciones de causa-efecto. Ahondamos en ello, damos con una realidad que necesita de la física cuántica para ser explicada, y que mediante eso demuestra ser incomprensible en términos lógicos, racionales, medibles, cuantificables, mecanicistas, etc. Pero eso no altera nuestra versión simple mecanicista y de causa y efecto, subyaciendo en nuestra consciencia como una creencia firme de base. Pero sus pies son de barro, y eso está más que demostrado.
Pero además de demostraciones profundas y quizá no muy accesibles para todos hay más indicios claros. Por ejemplo: todos los grandes hombres de la historia afirman "cosas extrañas". Pero no hacemos ni caso.
Hay tantos ejemplos que le llevan a uno a esta reflexión... Yo, estos días, me estoy leyendo uno.
No tenemos ni idea del mundo en el que vivimos, y lo peor es que todos decimos que sí a esta afirmación, pero en el fondo creemos conocer el mundo. Algo así como que estamos seguros de conocer la realidad que subyace y sólo asumimos que nos faltan datos sobre hechos concretos. Pero eso no es así.
Ni idea, no tenemos ni idea.
Un ejemplo. Pretendemos saber cómo funcionan las cosas, en términos mecanicistas simples y relaciones de causa-efecto. Ahondamos en ello, damos con una realidad que necesita de la física cuántica para ser explicada, y que mediante eso demuestra ser incomprensible en términos lógicos, racionales, medibles, cuantificables, mecanicistas, etc. Pero eso no altera nuestra versión simple mecanicista y de causa y efecto, subyaciendo en nuestra consciencia como una creencia firme de base. Pero sus pies son de barro, y eso está más que demostrado.
Pero además de demostraciones profundas y quizá no muy accesibles para todos hay más indicios claros. Por ejemplo: todos los grandes hombres de la historia afirman "cosas extrañas". Pero no hacemos ni caso.
Hay tantos ejemplos que le llevan a uno a esta reflexión... Yo, estos días, me estoy leyendo uno.
jueves, 8 de noviembre de 2012
Lluvia, lectura y música
Como tengo esto un poco parado (que no abandonado), hoy haré una entrada improvisada. De ésas de sentarse y escribir según ebulla la mente a su manera, de forma rápida y poco reflexiva.
Hoy es un día de lluvia en Madrid, el otoño está penetrando ahora ya, del todo, en todos los rincones. Eso se nota: comienza el tiempo de recogimiento. Musicalmente, este año elijo una canción como representación de todo esto: Dressed In Black, de Ulver. Introspectiva, como es el otoño. Oscura, como es en concreto este otoño (por la situación social actual); pero de una belleza y calidad incontestables, como es el mundo entero y la vida, a pesar de su oscuridad. Además, es tremendamente original, única, moderna, extraña; y a la vez ningún sonido de la canción es del todo nuevo. Como este otoño: único y a la vez parte de los innumerables otoños en ciclo que el mundo ha visto. Quería hacer una entrada en el blog acerca de Ulver, pues merecen la pena. De momento, me conformo con haber hecho algún comentario de este tema suyo.
Por otra parte, el otoño (y días como hoy) llaman especialmente a la lectura. Siempre se habla de cuánto se lee en verano, pero hay que matizarlo: en verano hay más tiempo libre, generalmente. Hay vacaciones (de trabajo o de estudios), y las actividades "extraescolares" como cursos, talleres, etc suelen hacer un parón en esos meses. Hay más tiempo, se lee más. Pero el clima llama a una lectura más suave, más superficial y quizá más de entretenimiento. En otoño e invierno, las lecturas son de otra índole, y nuestro estado en general y nuestro estado cuando leemos en particular es bien diferente: podemos decir que en verano nadamos y surfeamos en los libros, pero cuando de verdad nos sumergimos en la lectura, cuando buceamos en los libros y en los conocimientos que éstos guardan es en estos días fríos. Mi otoño está marcado por una maravilla editada por mi gran descubrimiento editorial (Atalanta, merece la pena recorrerse su web, plagada de exquisiteces). La obra en cuestión es Origen y Presente, de Jean Gebser. Llevo algo más de cien páginas, de las casi mil que tiene; así que no puedo sacar una conclusión completa, pero estoy disfrutando muchísimo de la lucidez, claridad, profundidad, erudición, complejidad y atrevimiento del autor. Maravilloso.
Una constatación final, al margen: Madrid se está poblando de librerías-cafeterías. Había ya algunas, pero ahora se estan poniendo de moda. Lugares agradables, generalmente tranquilos y auténticas pruebas de tentación para los bibliófilos. Ya era hora.
Días grises. Feliz otoño para todos, feliz grisedad.
Hoy es un día de lluvia en Madrid, el otoño está penetrando ahora ya, del todo, en todos los rincones. Eso se nota: comienza el tiempo de recogimiento. Musicalmente, este año elijo una canción como representación de todo esto: Dressed In Black, de Ulver. Introspectiva, como es el otoño. Oscura, como es en concreto este otoño (por la situación social actual); pero de una belleza y calidad incontestables, como es el mundo entero y la vida, a pesar de su oscuridad. Además, es tremendamente original, única, moderna, extraña; y a la vez ningún sonido de la canción es del todo nuevo. Como este otoño: único y a la vez parte de los innumerables otoños en ciclo que el mundo ha visto. Quería hacer una entrada en el blog acerca de Ulver, pues merecen la pena. De momento, me conformo con haber hecho algún comentario de este tema suyo.
Por otra parte, el otoño (y días como hoy) llaman especialmente a la lectura. Siempre se habla de cuánto se lee en verano, pero hay que matizarlo: en verano hay más tiempo libre, generalmente. Hay vacaciones (de trabajo o de estudios), y las actividades "extraescolares" como cursos, talleres, etc suelen hacer un parón en esos meses. Hay más tiempo, se lee más. Pero el clima llama a una lectura más suave, más superficial y quizá más de entretenimiento. En otoño e invierno, las lecturas son de otra índole, y nuestro estado en general y nuestro estado cuando leemos en particular es bien diferente: podemos decir que en verano nadamos y surfeamos en los libros, pero cuando de verdad nos sumergimos en la lectura, cuando buceamos en los libros y en los conocimientos que éstos guardan es en estos días fríos. Mi otoño está marcado por una maravilla editada por mi gran descubrimiento editorial (Atalanta, merece la pena recorrerse su web, plagada de exquisiteces). La obra en cuestión es Origen y Presente, de Jean Gebser. Llevo algo más de cien páginas, de las casi mil que tiene; así que no puedo sacar una conclusión completa, pero estoy disfrutando muchísimo de la lucidez, claridad, profundidad, erudición, complejidad y atrevimiento del autor. Maravilloso.
Una constatación final, al margen: Madrid se está poblando de librerías-cafeterías. Había ya algunas, pero ahora se estan poniendo de moda. Lugares agradables, generalmente tranquilos y auténticas pruebas de tentación para los bibliófilos. Ya era hora.
Días grises. Feliz otoño para todos, feliz grisedad.
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