Mostrando entradas con la etiqueta Pieza poética. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pieza poética. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Poesía como Arte.

Precioso, cortito, pero hondo, muy hondo, el artículo de Natalia Carbajosa. Podría referirse solamente a la poesía como "disciplina literaria", pero cuando se entiende la poesía como arte, y el arte como algo más elevado, como método de captar y método de investigar, la mirada cambia.

"Lo que singulariza a estos autores, según mi criterio de lectora, es su capacidad para hacer del lenguaje, en primer lugar, lenguaje, y no otra cosa; para hacernos caer en la cuenta de que las palabras tienen peso, volumen, sonido. Y solo cuando esa delicada operación se ha realizado con éxito, esto es, cuando en lugar de invitarnos a pasar fugazmente por las palabras como si fueran transparentes, nos obligan a detenernos un rato largo sobre ellas, solo entonces detona el pensamiento que contienen con un vigor inesperado que se nos antoja nuevo y antiguo a la vez. Sostenemos entonces las palabras en el cuenco de las manos como quien acabara de descubrir un tesoro y lo mantiene así, tembloroso y precario, en medio de la nada." Natalia Carbajosa

Un botón de muestra:


"Yo, que no desconozco los grandes temas del siglo, y estoy atento a eso que llaman la coyuntura histórica, y acepto la gran patética de mi tiempo y quiero ayudar, en lo que me sea posible y aún bastante más, al hombre de estos días, tantas veces puesto en el filo de la navaja, no me dejo asustar por los profesionales de la angustia, y busco en la gran peripecia humana, tantas veces mágica aventura, tantas veces sueños espléndidos y mitos trágicos, la razón de continuar." Álvaro Cunqueiro (1911-1981). 

A disfrutar:

http://www.jotdown.es/2013/11/poesia-lenguaje-pensamiento-poetas-y-no-poetas/ 

martes, 4 de junio de 2013

Que nada me arrebate el mundo verdadero

Así, pues,
he decidido
no perder el tiempo
y pasar mi vida
en su aurora,
abrir el único
libro
verdadero:

mi oído para el canto
del pájaro o la lluvia,
mi piel para la brisa
viajera,
mis ojos para el color
que se desprende
del mundo.

Que yo no me distraiga,
que no cante
si no es con lo que canta,
que mi alma
no se desnude
si no hay silencio.

Que nada me arrebate
el mundo verdadero.

José Ramón Blanco.

viernes, 17 de mayo de 2013

Sueños sombríos. Pesadumbre que impregna los recovecos del alma, incluso los soleados. El ánimo umbrío, irritable, como si una amenaza, lejana pero inminente, cubriera la vida como un oscuro manto. Así días y días, así las dos últimas semanas en Madrid.

Sacude la cabeza, afina la percepción del sentir, se eleva sobre lo inmedito. Logra separar, por un lado, el estado anímico; por otro, las circunstancias personales de su vida y de su entorno, que rápidamente ha mezclado, fijado, pegado a su estado. Así, le queda el estado anímico en sí, se centra en él y lo ve con mayor claridad, sintiéndolo y pensándolo, sin asociaciones gratuitas preconcebidas. Se sorprende, ¿y sí...?

Mira alrededor, dedica casi toda su atención diaria a observar los ambientes, sobre todo los de convivencia de personas; descubre las mismas cualidades que le apesadumbraban, ahora fuera, presentes en el aire, en el ambiente. Puede ir mirando a las personas, una a una, y va descubriendo, matices personales aparte, estados y emociones comunes, idénticas entre sí e idénticas a las suyas. Empieza a percibir, despacio, sin proponérselo, una corriente subyacente e invisible, que ha ido impregnando una ciudad entera y quién sabe cuántos lugares más, en las últimas dos semanas. Es externa, en cierto sentido. Es interna, en otro sentido. Pero en ningún sentido es propia 'per se', sólo que quien no la percibe la ha hecho propia.

Mira el clima. La extraña primavera fría y desapacible tiene algo que ver, pero no es la causa. Recuerda algunas obras fantásticas, como El Señor de los Anillos. Las tropas de Mordor vienen con nubes y tormenta, pero las nubes y la tormenta no son lo dañino. Hay tormentas y días nublados maravillosos, pero sin tropas oscuras amenazantes. No es el caso.

No entiende nada, tiene la sensación de haber mirado un poco, tímidamente, a través de un velo. Tras la incertidumbre y la desorientación iniciales, decide actuar. Será un pequeño Sol en medio de la tormenta; en la medida que pueda, iluminará a su alrededor, más allá de esa corriente sombría. Ahora que la percibe (y la percibe cada vez que se concentra en ello, sintiéndolo), puede percibir la parte ajena que trae, separarse de ella y elevarse. Quizá así ayude a que esa extraña corriente no arrastre a la gente que el rodea, al menos un poco. No se cree mejor, ni superior al resto; quizá afortunado. Poner lo que ha percibido en su voluntad, al servicio del resto, en silencio, le otorga fuerzas nunca sospechadas. Mucho menos, sospechadas en aquellos días de pesadumbre individual.


jueves, 31 de enero de 2013

Todo nace de nuevo

Todo nace de nuevo,
todo permanece.

Todo nace de nuevo,
todo cambia.

Todo nace de nuevo,
todo nace de nuevo.


martes, 17 de julio de 2012

Siéntete libre de comprender

Siéntete libre de comprenderlo todo.

Barreras, límites infranqueables; son mezquindad, y por tanto son velos. Igual de opacos e igual de frágiles.

Porque mi pecho es grande, y cuando inspiro se hincha y sonrío y el Universo cabe dentro de él, dentro de mi pecho.

Y a veces siento frío y soledad y oscuridad. Pero es porque a veces me olvido de que estoy en mi pecho, dentro de él, porque cuando lo veo todo a oscuras es porque quepo dentro de mi pecho y estoy allí. Si alzo la mirada, entonces veo que es el Universo el que está dentro de mi pecho; y es inmenso y dentro tiene al Sol: mi propio corazón y nada más que él.

Así es mi pecho, así es el Universo. El Universo cabe en mi pecho, y lo puedo comprender.

¿Ego? No, porque cuando estoy frente a ti, cuando te miro y cuando te escucho, entonces yo no estoy. Y el Universo es entonces tu pecho. Y lo veo, y sonrío cuando inspiras, y yo quepo y vivo dentro de tu pecho.

Y podemos correr juntos, atravesando la distancia insondable de ese gran espacio, con la salvaje alegría del vigor y de la voluntad. Y nos podemos calentar en tu corazón Sol cuando tengamos frío. La pena es que a veces no lo encontramos. La pena es que a veces no lo sabemos.

¿Por qué? Porque no puedes meter a un pájaro en una jaula y pretender que siga siendo un pájaro de verdad. No busques una jaula. Y si de tu pecho has hecho tu jaula y de tus costillas sus barrotes, entonces recuerda que tu pecho es inmenso, y cuando inspiras contiene al Universo entero.

Tú eres así. Y yo. Y cada Ser Humano.

miércoles, 27 de junio de 2012

La fruta y su corazón

Me encanta cuando conectamos, y caen tus fachadas, tu fortaleza a veces rígida, y veo tu ternura, tus miedos, tu alma desnuda.

Me encanta cuando, con la boca, me como la carne de la fruta, y en un momento dado sale a la luz su corazón con sus semillas: más tierno, más jugoso, más sabroso, más frágil, más verdadero; portador de la esencia de la fruta entera, de una forma más visible que la esencia escondida en la carne de la fruta.

En el corazón de la fruta uno está más cerca de la idea platónica de esa fruta. Y es maravillosa, plena, bella, verdadera. Y lo mismo en ti.