Esta mañana, viniendo a trabajar, me he dado el paseo diario desde el metro hasta el lugar de trabajo. Unos diez o quince minutos. Al salir del metro el aire era muy frío, y llovía y todo estaba teñido de gris. Me encantan los lentos paseos en esas condiciones, sabiendo que la caminata será corta y que llegaré en breve a un lugar cálido donde calentarme. Me encanta percibir la Naturaleza arrebujada, íntima, más hacia adentro que nunca.
Y en ese tiempo de paseo, mirando la lluvia y los árboles, poco a poco aquélla se ha ido transformando en nieve. Cualquier que paseando vea cómo la lluvia se convierte en nieve sonríe. Estoy seguro.
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